Microrrelatos

Acabo de corregir vuestros microrrelatos, y hay de todo. Algunos, emotivos, como los de Gloria y Marina, recordando a personas que ya no están. Otros, más fieles a la temática de la Navidad, con sus mensajes de solidaridad y esperanza, sentimientos tan propios ahora. Pero, ¿y dentro de un mes? También os lo habéis planteado. Las buenas intenciones deberían mantenerse durante todo el año, no sólo dos semanas, pero ahí estamos. Sois conscientes. Ha ganado la idea que veíamos con los anuncios de El Almendro, el de regresar a casa y resaltar el valor de la familia. Lo dicho, que dure todo el año.

Al final, he escogido estos para publicarlos en el blog. Espero que os gusten.

Primero, el de Gonzalo. Ha sido el más original, además cumple con las normas de MICROrelato. Sus Reyes son diferentes…

“Las nuevas tecnologías habían alcanzado a todos, los Reyes Magos incluidos, pues ahora se movían en furgoneta.

Melchor circulaba a toda velocidad entre las calles de Salamanca y, para decir  verdad, esta Navidad los niños se habían pasado con los bombones de licor y por eso, cuando el policía les paró, hubo poco que hacer.

-Pero agente, esto es una urgencia. ¿No sabe usted quiénes somos?

-Calle, calle, los papeles del vehículo y la documentación.

Finalmente los cuatro acabaron en comisaría y la mitad de la ciudad se quedó sin regalos.”

Ahora el de Carla, escueto también y muy bien presentado.

Me decidí. Esas Navidades las pasaría con mi familia. Ya estaba harta de que todo el mundo me dijera lo que tenía que hacer, de salir con “amigos” que no me entendían mientras los de verdad estaban en casa, al igual que mi familia. Cogí el tren y en una hora estaba allí. El pueblo olía a humedad, al humo de todas las chimeneas y a castañas asadas. Las calles estaban todas iluminadas y llenas de color. La nieve llegaba hasta los tobillos. Estaba todo precioso, como siempre. Me dirigí a casa, por el camino empedrado cubierto de nieve, hacia la que  iba a ser una velada inolvidable.”

Y para acabar, el de Ana. Clásico y muy bien redactado.

Llegué a la estación y los recuerdos comenzaron a inundar mi mente. El frío se apoderaba de mí, mas el calor que sentía al estar por fin en casa hacía que nada me escamara. Brotaba la nieve en todas las calles y los niños jugaban con ella como si de un juguete se tratara. El olor a castañas y a turrón recién horneado fue todo lo que noté al acercarme a mi hogar. Un año hacía que no veía a mis padres: Juan y Carmen; a mis hermanas: Sofía y Alicia; y amis adorables sobrinos: Juan, Fran, Andrea y Lidia. Había pasado un largo viaje imaginándome cómo les habría tratado la vida en estos 365 días. Llegué al portal, toqué la puerta, esperé unos instantes, y por fin se abrió. Mi padre Juan apareció tras ella y le abracé tan fuerte como estos 365 días me habían impedido. Pude presenciar su mirada de satisfacción al verme convertida en toda una mujer: su pequeña ya había crecido. Y fue justo en ese momento cuando me di cuenta de que ya no podía pedirle nada más a la vida, pues estaba en mi hogar, el lugar más poderoso de la Tierra, rodeada del regalo más poderoso que podemos poseer: nuestra familia.”

Para acabar, una canción. Va para todos, pero en especial a los escasos de creatividad. A ver si, con suerte, se les genera tras escuchar este derroche de música y genialidad.

Un beset.

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2 comentarios en “Microrrelatos

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