Microrrelatos de Navidad

Otro año más, acabasteis las clases con la entrega de vuestros trabajos de redacción. Ha habido de todo, claro, pero me gustaría destacar algunas de las entrevistas por su contenido, estructura, presentación o esfuerzo a la hora de llevarla a cabo.Juan Llatas, Alejandro Requena, Álvaro Martínez, Rafa Valdivieso, Diego Fernández están en este grupo. Espero no dejarme a nadie…

En cuanto a los microrrelatos, la mayoría habéis optado por las versiones tradicionales, especialmente la Nochebuena y la visita de Papá Noel.

He seleccionado algún otro por salirse un poco de lo esperado.

Espero que os gusten:

Hacía ya tres años que Paco estaba allí. Había vivido una vida alegre y feliz rodeado de sus familiares y amigos, pero con la edad ya no podía ocuparse de sí mismo, por eso, su hija y su yerno decidieron meterlo en la residencia Torres. Allí no estaba mal, tenía gente con la que podía hablar, la comida estaba buena, todo estaba limpio y tenían un gimnasio y una sala de juegos enorme. Todo parecía estupendo, pero cuando llegaba la Navidad, Paco era el único al que no visitaba nadie. Todos sus compañeros pensaban que se quedaba en su habitación, pero lo cierto era que no. Aunque cualquiera que lo viese podría pensar que era un humilde anciano más, no era sólo eso. Verdad es que nadie lo visitaba por Navidad, pero no estaba triste porque era él quien visitaba a todo el mundo. Además, Paco era extrañamente el más cartas recibía en toda la residencia. Paco era…   

Rafa Valdivieso

Mientras, diligentemente, Melchor y Baltasar empaquetaban los regalos que con tanto esfuerzo habían acumulado a lo largo del año, clasificándolos por los lugares de destino y edad de los niños a los que iban dirigidos, Gaspar permanecía sentado taciturno en su sillón con un sobre abierto en las manos.

-¡No podemos dar crédito a lo que estás haciendo, Gaspar! – dijo Melchor levantando la voz. -¿No vas a echarnos una mano?

-¡Ay!  ¡Qué fatalidad! – exclamó Gaspar mientras se quitaba el sudor con el dorso de la manga dejando un rastro rojizo en su frente. Tantos días que hay en el año, y precisamente había de ser la noche de los Reyes Magos.

¿Qué es lo que pasa esa noche que pueda interferir en nuestra labor, Gaspar?

– ¿Qué va a ser! ¡Zoquetes! ¡La celebración de la “Champions”. el acontecimiento más esperado.

Los tres magos se levantan, dejando todo lo que están haciendo y empiezan a ir de una parte a otra de la habitación braceando y gritando a pleno pulmón: “No es posible, no es posible, no es posible. Nadie piensa en nosotros. Mucha carta a los Reyes Magos, mucho pedir, mucho suplicar, pero nadie se ha dado cuenta todavía de que nos pirramos por el fútbol” (…)   El relato continúa, si queréis saber más de él, tendréis que pedírselo a Juan Llatas.

El de Diego Fernández es de los que llevan mensaje:

Roberto, así se llamaba el niño que lo quería todo, el niño al que todos los juguetes del mundo le parecían pocos, probablemente, el niño más avaricioso y más incorformista del planeta.

Hasta que un día, sus padres se hartaron de comprarle todo lo habido y por haber, el mismo día de la víspera de Reyes Magos. Lo que más le fastidió a Roberto fue que, además de sus padres, también los Reyes Magos se cansaron de que no estuviera feliz por nada. Así que ese día, Roberto sólo recibió una nota que decía: “No es más rico quien más tiene, sino el que menos necesita. Firmado: tus queridos Reyes Magos”. Esto fue lo que hizo que Roberto viese de otra manera su vida y que, desde entonces, agradeciese todos los días a sus padres lo mucho que hacían por él.

Y por último, destaco el de Cristina Fernández porque, aunque no ha hablado de la Navidad como se pedía, me parece de una gran sensibilidad.

Noche oscura. Sola. Ambos nos queremos, nos sentimos. No podemos estar separados el uno del otro. Sin presencia, con ausencia hablamos de cómo fue aquel día que cruzamos nuestras miradas, de cómo a raíz de eso nos conocimos, de cómo olvidarnos. Un segundo. Un cerrar y abrir de ojos. Noto tu presencia cerca de mí como si fuera el primer día. Te olvido. No consigo recordarte. Sin embargo, nace nostalgia, añoranza. De nuevo oscuro. Vuelvo a sentirte, un te quiero, un no existes, miles de lágrimas.

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6 comentarios en “Microrrelatos de Navidad

  1. Buenas tardes Lola. Siento decirte que en el párrafo en el que pones los nombres de las mejores entrevistas, mi apellido no es Reuqena sino Requena. Y me temo que no estoy familiarizado con el microrrelato de los “Reyes Magos y la Champions” de Rafa. 😉

    ¡Saludos desde Sevilla!

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