Algunos microrrelatos de Navidad

Esta mañana he estado un rato con vuestros microrrelatos. De nuevo he encontrado un poco de todo: algunos más tradicionales en los que recreáis la cena de Nochebuena o la comida de Navidad, otros que resaltan más los valores que a veces se nos olvidan ante tanto consumismo, u otros que se han decidido por situar a personajes de vuestras series y películas favoritas en escenas típicas navideñas.

Desde “Los juegos del hambre” a “El señor de los anillos” o “Juego de tronos”, algunos habéis imaginado a Katniss,  Samsagaz, Frodo, Jon Nieve, Arya y otros más en situaciones diferentes a las planteadas en estos libros.

Os dejo con una pequeña selección de vuestros trabajos:

Asier Serrano ha imaginado un Santa Claus un tanto cansado.

” Niños en la calle disfrutando de su nuevo regalo y adultos presumiendo de su nuevo abrigo. Todos contentos, menos él, responsable de todo.

Ya en casa, exhausto y somnoliento, devoraba un dulce. 

Yendo hacia su cama, una lágrima le cayó por la mejilla. Él siempre repartía felicidad, pero, ¿era feliz? Nada más pensarlo se fue a su gran almacén a buscar globo, papel y boli. Escribió:

“No pido nada material. Sólo un momento de felicidad. Ahora os toca a vosotros sorprenderme.”

Firmó, dobló el papel y lo mandó atado al globo de helio. Y esperó.

Alan, un niño pelirrojo y regordete, encontró el papel mientras jugaba en el jardín de su casa de Londres. Lo leyó y corriendo le dijo a su madre:

-“Mamá, ¡Santa está triste!”

Claire subió el mensaje a la red.

A los días, Santa estaba tomando un té, oyó el timbre, abrió y encontró una enorme postal navideña, con todos los mensajes de las redes.

Cerró los ojos y sonrió.

 

Pablo Gurrea nos explica de dónde vienen las estrellas de decoración y el espumillón.

Un día antes de Navidad todas las familias del viejo pueblo, situado a unas pocas horas de Múnich, limpiaban sus casas y colocaban un pequeño abeto de no más de un metro y medio para recibir a Papá Noel.

En una de las casas vivía una familia de arañas, que al ver ese árbol tan robusto se decidieron a jugar entre sus ramas sin tener en cuenta las telarañas que dejaban.

Más tarde apareció Papá Noel, que al ver a estos animales que con tanta felicidad jugaban, les preguntó si querían vivir en ese lugar para siempre. Ante la rápida afirmación de las arañas, Papá Noel las convitió en estrellas de decoración, y a sus telarañas en espumillón con un simple soplido.

Mª Ángeles Contreras se ha decidido por inventar la historia a partir de “El señor de los anillos”

Era Navidad en la Tierra Media. Samsagaz vivía en la comarca con su familia en un agujero de hobbit. Todos se habían reunido en torno a la mesa cuando llamaron a la puerta. Sam abrió y se encontró nada más y nada menos que a sus amigos Frodo, Merry y Pippin. No se lo podía creer. Cuando se sentaron a la mesa volvieron a llamar. Sam abrió y se encontró a Legolas, Gimbli, Eragorn y Arwen.

Cuando se hubo recuperado de esta sorpresa comenzaron a cenar. De repente oyeron un “jo,jo,jo” que provenía del salón. Los niños corrieron a la habitación y se encontraron a… ¡Gandalf! Iba vestido de rojo y llevaba un saco lleno de cosas. Cuando vio a los niños les comenzó a dar regalos, mientras saludaba a los adultos que hacía tanto que no veía. Luego todos juntos celebraron esta fiesta que los había reunido.

Y, por último, Pablo Djedid ha pensado en una situación diferente que también deberíamos tener en cuenta.

¡Qué rápido pasa el tiempo! Si era ayer cuando estábamos en la playita y con el calorcito… ¿Y ahora? Menos de 10º, tapados hasta las orejas y deseosos de que llegue la famosa Navidad.

Fijémonos en Marta. Una niña andorrana de 13 años que visualizaba en su pueblo el ambiente navideño: las calles blancas y las tiendas llenas de “Reyes Magos” víctimas del consumismo y con unas costumbres muy españolas, dejarse todo para última hora.

Como todos los años, ha pedido un súper smartphone y tres kilos de ropa de “Hollister” para ir a la última.

¡Y llegó el esperado día! Qué casualidad que toda la familia se reúna sólo en esta época.

Y pobre e ingenua Marta, pensando que iba a tener sus esperados regalos. ¿Y qué se encuentra? El típico pijama talla XXL de sus abuelos, los 50€ de sus tíos y el smartphone que desgraciadamente no quería y será objeto de burla de sus compañeras.

Bonita y Feliz Navidad.

Para acabar, una canción de John Lennon que también ve este tiempo de otra manera. En unos días, estamos juntos de nuevo 🙂

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