Fahrenheit 451 nos despierta

Como actividad final de curso os pedí que hicierais una infografía a partir de lo que habíamos leído de Fahrenheit 451.

Fahrenheit 451 (1)

(Imagen: Lola Moreno)

No pudimos acabar la novela porque parábamos cada pocas líneas a reflexionar sobre el contenido o a intentar seleccionar una frase que nos había llamado la atención por algo. Recuerdo algunas:

-“¿Es usted feliz?- preguntó.

-¿Que si soy qué?- replicó él.

Pero ella se había marchado, corriendo bajo la luz de la luna. La puerta de la casa se cerró con suavidad.”

Nos sorprendió a todos ver cómo Clarisse, a base de preguntas y gestos sencillos, conseguía que Montag, el protagonista, se replanteara toda su vida. Como cuando frota el diente de león en su barbilla.

Otra, también de Clarisse:

-“Nadie tiene ya tiempo para nadie.”

A partir de aquí estuvimos pensando cómo la tecnología, en muchas ocasiones, nos aísla en vez de conectarnos; cómo hay familias que comen pendientes del móvil en vez de aprovechar el momento para hablar entre ellos; o cómo intercalamos conversaciones queriendo llegar a todo sin abastar, en realidad, nada.

¿Y qué habéis escogido vosotros? Ahí van algunas muestras ❤

Esto destaca Emma:

Emma Benavent

Sandra, por su parte, refleja el contenido del libro con esta imagen:

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“He elegido esta frase del libro porque personalmente me siento identificada con ella, ya que a medida que lees tu forma de pensar cambia, tienes más conocimientos y eso, en una sociedad como la del libro, puede ser un peligro tal y como se lo explica Beatty a Montag. La foto es una representación de una cabeza y dentro de ella están los libros, el conocimiento.”

Pablo se queda con esta imagen de Hermann Tertsch :

Hermann Terstsch

“¡Ea! Un libro es un arma cargada en la casa de al lado. Quémalo. Quita el proyectil de su arma. Domina la mente del hombre. ¿Quién sabe cuál podría ser el objetivo de un hombre culto?”

Buscando por Twitter me apareció esta imagen. El pie de foto decía: “niños comunistas quemando libros”. Yo pensé, ¿qué más da quién los prenda? Da igual quién lleve a cabo esta acción, lo importante es el hecho en sí. Pensaremos que esto fue cosa del pasado, que después de cada guerra, el bando victorioso quemaba los libros de sus adversarios con el fin de eliminar su historia. Pero no solo eso, el hecho de destruir estos ejemplares también sirve, como cita en el libro, para dominar la mente del hombre. Si en una sociedad se forma a gente inculta arrebatándoles el derecho al aprendizaje, es mucho más fácil manejarles. Se forman a inocentes que se creen cualquier cosa que los de arriba les digan. Yo me lo imagino como un teatro, donde el populacho son los títeres sujetados por fuertes hilos irrompibles y manejados por el gobierno. Esto no nos pilla tan de lejos, cada día se destruyen libros y nosotros sin hacer nada. El tópico del “tempus fugit” y de “carpe diem” nos lo estamos tomando demasiado en serio, tanto que no tenemos tiempo para leer un libro y ni siquiera para estar con tus seres queridos. Si nos paramos a pensar todo el proceso que lleva el escribir cada obra… Lo triste es que en unos segundos, en manos de cualquier insensato puede convertirse en polvo. Imagínate la cantidad de historias y relatos que se han fugado junto a las llamas: cartas de amor que nunca llegaron a su destinatario, diarios explicando los acontecimientos más importantes de la historia…”

Y Arancha destaca:

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“Eso es lo que tienen los libros, tienen un universo”. Me quedo con la frase.

Hay más, todas acertadas. Creo que la elección de éste ha sido una acierto. A pesar de los años que han pasado desde que se publicó, sigue teniendo plena vigencia.

Para acabar, un fragmento que puede seguir aplicándose a nuestro sistema educativo:

Fahrenheit 451

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