La melancolía de Shakespeare

El miércoles pasamos la mañana visitando museos.

En el Centre Cultural Bancaixa nos ofrecieron una visita muy didáctica y una buena explicación sobre la influencia de  algunos pintores en Picasso. No sé vosotros, pero yo saqué en claro que el estudio y la imitación son claves para encontrar nuestro propio estilo.

Desde Velázquez a Ingres pasando por el Greco, Goya y Degass (entre otros), pudimos entender las claves de cuadros tan importantes y definitivos como “Las señoritas de Avignon”. ¿Alguno sabía que este cuadro está inspirado en “Visiones del Apocalipsis”, de El Greco, y en “El baño turco”, de Ingres?

Y así con otros, como los grabados sobre “Las meninas” de Velázquez, o sobre la historia de amor de Rafael y la fornarina.

 

Más tarde fuimos al Museo de Bellas Artes, San Pío V, para visitar la exposición “Melancolía”. Espero que os fijarais bien, porque vuestro trabajo saldrá de aquí.

Nada más entrar, un cartel explicaba el curioso significado de la palabra en la antigüedad. En esa primera sala, un grabado de Durero resaltaba de entre el resto: “El caballero, la muerte y el diablo”. ¿Lo recordáis?

Durero-2

¿Alguno de vosotros se ha preguntado por su significado? Os dejaré algunas claves para que os puedan ayudar en vuestra tarea: relacionar la imagen y su significado con la historia de ambición y remordimientos que cuenta Macbeth.

“La figura central y dominante es la de un caballero que va al paso montado en un corcel con elegantes arreos. Va completamente armado y se nota que se dirige a la lucha y no viene de ella, de ahí su circunspección y el aplomo que presenta en su postura y gesto; es el guerrero que va en busca de su destino. A su lado va la muerte, con las carnes putrefactas y serpientes en el pelo. La horrorosa figura va montada en un caballo viejo de paso renqueante y porta un reloj de arena que marca el tiempo, que se acaba ineluctablemente para todo mortal. Atrás va el demonio, ser fantástico y sobrecogedor, que está compuesto por la combinación de varios animales y parece que no ha llamado la atención del caballero, que pasa a su lado sin conmoverse. En la parte inferior se puede ver a un perro, que sigue el paso del caballero y representa la fidelidad. Un lagarto, símbolo del alma que busca la luz, parece estar huyendo de la escena, como una premonición de que va a ocurrir un hecho terrible y oscuro, que acentúa la calavera tirada a la vera del camino. El paisaje rocoso y lóbrego nos remite también a una atmósfera de ominosos presagios, es al valle de la muerte al que está entrando el caballero y su aplomo nos indica que tiene una tarea que va a cumplir, a pesar de las visiones terribles que se le están apareciendo. Cada quien puede sacar las conclusiones que mejor le parezcan.”

http://educacion.ufm.edu/alberto-durero-el-caballero-la-muerte-y-el-demonio-grabado-al-aguafuerte-1513/

¿Veis la relación? ¿Quién podría ser el caballero, esa representación del carácter sanguíneo, del hombre de acción arrogante? ¿ Y el perro?¿Y el lagarto? Echadle un poco de imaginación.

Otro cuadro que llamó poderosamente mi atención fue el de Brueghel, “Tentaciones de San Antonio Abad”.

Tentaciones de S Antonio, Brueghel

Leed esta explicación. Seguro que os ayuda para encontrar el punto de conexión entre su significado y la temática de Hamlet.

“Centrando la composición, el santo lee abstraído en el umbral de su refugio eremítico, sentado a una mesa iluminada, bajo la que dormita el cerdo y sobre la que descansa la campanilla, sus atributos característicos; tras él dos figuras femeninas lujosamente ataviadas, seguidas de una tercera desnuda, conducida por personajes aberrantes, tratan de atraerle a los placeres mundanos y sensuales. En todo su entorno se amontonan en frenética agitación seres infernales, espantosos híbridos de animales diversos y seres antropomorfos, símbolos del mal en sus múltiples manifestaciones (pecado, enfermedad, etc.). El tercer episodio se representa a menor escala en la parte superior derecha, donde distintas edificaciones se agrupan en torno a una iglesia y se avista en la lejanía una ciudad; el santo elevado al cielo es agarrado y tironeado por un grupo de demonios que intenta evitarlo.”

http://www.europeana.eu/portal/record/2022703/oai_euromuseos_mcu_es_euromuseos_MNEV_CE0879.html

Añado algo más. Flaubert, conocido por Madame Bovary, escribió otra novela no tan famosa, La tentación de San Antonio, donde habla de la lucha del hombre frente al mundo y expresa la angustia del que siente que todo lo que hay a su alrededor cae y desaparece. La duda, la tentación a renunciar a todo en lo que creemos se alza con fuerza ante la posibilidad de seguir el camino más fácil.

Lo mismo. ¿Cómo podríamos relacionar el cuadro y la explicación con Hamlet? ¿Quién podría ser San Antonio? ¿Quién puede verse tentado y por qué? Otra opción, ¿cómo interpretaríamos la imagen en la que unos demonios intentan impedir la entrada del santo en el cielo? ¿Tendría paralelismo con alguna escena?

Ya sabéis que no hay una única respuesta posible 😉

Para acabar, y también con la intención de ayudar, os dejo un vídeo que explica la temática de la exposición del Pío V:

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Tres cuadros, una misma historia de amor

Muchos son los cambios que se producen de la Edad Media al Renacimiento. La perspectiva de la vida es diferente. Alejados de la visión del valle de lágrimas, los humanistas buscan placeres terrenales que hagan sus días más placenteros. Del “Pantocrator” de Tahull, pasamos al “Hombre de Vitruvio” de Leonardo da Vinci. La literatura, la filosofía y el arte vuelven desde la Antigüedad y recobran nuevas fuerzas.

En esta vorágine de conocimiento e investigación, muchos pintores y escritores dan a conocer sus obras respaldados, en la mayoría de los casos, por poderosos mecenas. De entre todos ellos, me gustaría quedarme con dos: Rafael y Miguel Ángel. ¿Sabíais que eran coetáneos, que se conocieron y que ambos trabajaron para Papas? Dicen las malas lenguas, que si de Miguel Ángel hubiera dependido, habrían sido más que amigos. Pero, al parecer, Rafael estaba más interesado en otras lides. De hecho, aseguran que su prematura muerte pudo estar causada por un exceso en su vida amorosa. ¿Te apetece saber más?

Fíjate en estas imágenes:

fornarina Fornarina.

Rafael plasmó en este cuadro a su gran amor, la famosa Fornarina (era hija de un hornero). Fueron amantes, ya que el pintor  estaba casado, pero, a pesar de eso, no dudó en admitir esta relación: firmó la obra escribiendo su nombre en el brazalete de la mujer, como si ella fuera de su posesión.

Estaba tan obsesionado con la joven que, según cuentan, un banquero que lo había contratado para que pintara su palacio, le puso una cama en una de las habitaciones para que pudiera yacer allí con ella cuando le apeteciese, siempre que acabara el trabajo.

Siglos después, Ingres reflejaría esta relación así:

rafael fornarina ingres

Y no fue el único. Picasso retomaría la idea e iría más allá. Lejos del clasicismo del pintor francés, desnudó a los protagonistas e imaginó sus encuentros amorosos. En algunos de los grabados sobre el tema, incluso aparecen mirones (el Papa Julio II y el propio Miguel Ángel que contemplaría, atónito y celoso, los arrebatos de los amantes).

Picasso Fornarina Rafael

No podríamos acabar la historia sin hablar de la participación de Rafael Alberti. El poeta fue un gran amigo de Picasso y puso letra al “triángulo amoroso” en un original juego entre emisores y receptor:

SONETO DE LA FORNARINA A PICASSO

Gracias, maestro, por haber grabado

las empinadas cimas rumorosas

y el abismo sorbido o penetrado.

Maravilla de haberme revelado

en las posturas más maravillosas:

tronchado el cuerpo o por sus anchurosas

formas al viento en vilo levantado.

Gracias, maestro, os da la Fornarina

en nombre de su fino y bello amante,

también grabado en su pasión secreta:

el gallo siempre alerta o tremolante

dentro del horno fabricando harina

y en la mano el pincel y la paleta.

Rafael Alberti, “Sobre los amores secretos de Rafael y la Fornarina”

DE MIGUEL ÁNGEL A PICASSO

Peligroso maestro respetado,

que sin respeto por mis compañones

me haces mirar entre los cortinones

lo que en mi alcoba ver quisiera alzado.

No creas que me tienen arrobado

la hornacina, el altar, los cupulones

de ese edificio en que se descompone

el cuerpo de la amante derribado.

Es un esbelto fuste lo que admiro,

es su penacho por lo que deliro,

su basamento lo que así me inflama.

Nunca me enamoró la Fornarina,

sí Rafael…mas no tras la cortina

y menos ¡ay! debajo de la cama.

Rafael Alberti, “Sobre los amores secretos de Rafael y la Fornarina”